"Hornos de pan (O forno), 2ª parte"

Usos y costumbres:

Todos los pueblos del municipio contaban con un número variable de hornos en función de su población, de varios copropietarios o participantes que tenían derecho a su uso (excepto Castrelos, donde todos los hornos documentados son de un único propietario). Sistema de propiedad muy similar al de los molinos, en que "la parte" de un vecino en el horno era heredada de padres a hijos, e incluso objeto de compra-venta.

El sistema de uso a diferencia de los molinos, en el que su uso estaba partido, es decir, por cada parte correspondía un día señalado cada cierto tiempo (en función del número de propietarios del molino), el uso de los hornos era por turno o vez. Una familia era la encargada de custodiar el rol o escritura, en el que se relacionaban los copropietarios del horno, de guardar y dejar la llave, y establecer el orden de su utilización. Así, cuando un vecino quería cocer, pedía la vez a dicha familia.

En la actividad de cocer participaba toda la familia, era una actividad muy importante al tratarse del sustento para casi un mes. Mientras el hombre calentaba el horno (roxar o forno) la mujer preparaba la masa en casa. El horno se calentaba con torgos de urz (uz), tardando una hora u hora y media para dicho proceso. Primero se repartían las brasas por todo el lar del horno con el lareiro, cuando estaba caliente, se procedía a barrer el suelo con el fachón unido al lareiro, estando preparado para introducir los panes.

La mujer hacia la masa a base de harina de centeno, agua, sal y levadura. La levadura o formento se obtenía de masa ya fermentada (xa levedada) de varios días. Cuando un vecino hacia la masa, reservaba una parte (la ración del formento) para prestarla al vecino que fuese a cocer a continuación. De este modo siempre había una ración de formento disponible para cada vecino. Había que calcular el tiempo que tardaba en fermentar la masa (levedar), tiempo que variaba en función de la temperatura del día, mes, cantidad, etc. para ir preparando el horno.

La masa de pan se transportaba de casa al horno en un cesto de mimbre cubierta toda ella con sábana de lino. En La Tejera es curioso como en lugar del cesto se utilizaba una tabla alargada para transportar los panes ya hechos en casa (aproximadamente seis), que se iban colocando sobre el estrado.

La mujer ponía toda la masa en el estrado y hacía todos los panes para un mes. El hombre metía todos los panes (entre 15 y 25 aproximadamente) en una sola hornada por medio de una pala o pá, tardando una hora en cocer. La masa de centeno es de más difícil manejo que la de trigo, cuando la mujer cogía el pan para depositarlo sobre la pala, el/la hijo/a la enharinaba y el hombre la introducía en el horno.

Cuando el horno empezaba a estar caliente se metía a cocer un poco de pan aplastado, con forma de torta, que se hacía muy rápido y se comía todavía caliente, para dar a los niños, era la soplica (Hermisende) o abortada (San Ciprián). En el caso de La Tejera era la bola, panes pequeños y redondeados del tamaño de un puño.

Hornos en el municipio.
Se ha documentado en el municipio la existencia de 22 hornos tradicionales, de los cuales ocho se conservan en un buen estado de conservación, cinco presentan unas condiciones aceptables, aunque necesitan una intervención urgente para evitar un mayor deterioro, tres conservan el edificio pero no los hornos, y del resto (seis) en la actualidad no se conserva ningún resto material.

En Hermisende había cinco hornos de varios propietarios, uno para cada barrio: Sampayo, Barreada de la Iglesia, Forno da Fonte, Fondodevila y Outeiro. De los cuales uno todavía permanece en uso en la actualidad, el de la Fuente, dos muestran un estado de conservación deficiente (Sampayo y Outeiro) y del resto solo queda la cultura inmaterial, destruidos en la segunda mitad del s. XX.


Forno Fuente. Alzado exterior sur. C. La Fuente, 3
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Forno de Sampayo. Alzado exterior oeste.

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Forno do Outeiro. Interior. Detalle de la copa.
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En Castromil existían solo dos hornos de varios participantes o copropietarios, situados en la Plaza del Petril (en el centro de la plaza) y Plaza del Ponce, de los que no se conserva ningún resto material. Pero existen dos hornos de un único propietario que presentan un perfecto estado de conservación, son el Horno de la Tía María Rosa y el Horno de la Tía Fermina.


Forno da Tía Fermina. Interior. Vista frontal
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Forno da Tía Mª Rosa. Interior, detalle de la boca

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En San Ciprián de Hermisende se conservan dos hornos, o Forno do cimo do lugar y o Forno d´Abaixo, ambos de varios propietarios. Ambos de grandes dimensiones, el Forno d´Abaixo ha sido intervenido en época reciente, mediante la reconstrucción de la cubierta de pizarra, conserva la chimenea levantada delante de la boca del horno, chimenea que no salía hacia el exterior de la cubierta.


Forno d´abaixo. Alzado exterior sur y este
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Forno d´arriba.. Alzado exterior sur y oeste

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En La Tejera de los tres hornos de varios propietarios con los que contaba el pueblo para hacer el pan, uno en la parte alta del pueblo, otro en los alrededores de la iglesia ( O Apartadeiro) y otro en el hondo del pueblo, solo se conservan los restos del Horno del Barrio de Arriba. Su uso se establecía por turno, como en el resto del municipio.


Forno da Piota. Alzado exterior norte. C. Canal, 1
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Forno da Piota.Restos del horno. C. Canal, 1

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Forno da Piota. Alzado exterior norte.C. Canal, 1
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En Castrelos todos los hornos eran particulares, de un único propietario, algunos de los cuales eran utilizados por el resto de los vecinos del pueblo que no disponían de uno propio, a cambio de un bolo, especie de barra de centeno. Estos eran el horno propiedad actual de César López, Paulino Vieyros García y el Forno do Serafín o dos Bernaldois. De los cuales el primero se encuentra en un buen estado de conservación, el segundo necesita una intervención urgente para evitar un mayor deterioro, y en el caso del Forno de Serafín, solo se conserva el edificio en estado de ruina. Castrelos cuenta además con un horno particular de reducidas dimensiones ubicado en el interior de la casa rectoral, en proceso de restauración y el situado en una dependencia de la casa situada en Lombeiro do Val. Otros hornos de los solo conservamos las edificaciones son los de la Casa de los Luises y de los Martiños.


Forno de Paulino Vieyros
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Forno do Serafín o dos Bernaldois

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Forno. Lombeiro de Val.
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• Redacción y Documentación: Inés Carballal Rodríguez
Técnico Superior del Ayuntamiento de Hermisende

• Maquetación y diseño: Sergio Muñoz

 

 

 

 

 

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